jueves, 27 de diciembre de 2007

UNA RONDA DE TORTAZOS

No hy mucho mas q añadir... simplemente sentaos y a partirse la caja mientras otros se parten la jeta, "literalmente".

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Unas vacaciones tranquilitas en el mar....

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UYYY, ESO DUELEEEEEEE!!!

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Otra prueba de la estupidez humana.

hasta mas ver. :-)

Mario Galaxi, "OBRA MAESTRA"


Super Mario Galaxy toma el testigo y lleva al fontanero a lo más alto.

Cuando Nintendo lanzó Super Mario 64, el título de plataformas que acompañó en sus primeros pasos a Nintendo 64, creó una referencia que, como ha sucedido con otros saltos a las tres dimensiones, son imposibles de superar porque el salto a los polígonos y a los entornes 3D con auténtica libertad de movimiento han establecido un canon que puede ser tan longevo como las tres décadas de scroll bidimensional, sino más. Y luego está la nostalgia.

Desde luego, Super Mario Sunshine, la segunda aventura de plataformas 3D de Mario, ya en GameCube, pese a superar en muchos aspectos a su predecesor, fue denostado de manera implacable. Sus virtudes jugables son muchas, pero se autolimitó en buena medida por su ambientación, y la que tenía que ser su principal aportación, el Aquac, se convirtió en un accesorio que no convenció a todos. Ahora, Super Mario Galaxy, once años después del título que sentó las bases, llega dispuesto a alcanzar la bandera que su predecesor no conquistó.

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Y ahora, al espacio

Para empezar, los límites regionales se han retirado de un plumazo. Isla Delfino pertenece al pasado, pero a un pasado tan lejano como la Colina Vainilla de Super Mario World, o las tierras que recorrió que en la veterana Game Boy, pues ahora Mario da el salto al espacio exterior, para recorrer galaxias en un sueño alocado que ha dado carta blanca como nunca jamás a los creadores de este juego, el grupo de EAD afincado en Tokio, que ya firmó Donkey Kong Jungle Beat (con parte importante del equipo que ya había trabajado en Super Mario Sunshine). Los mundos de este nuevo plataformas ya no serán variados: lo serán las galaxias de las que forman parte, pasando desde los entornos naturales de muy diferente ambientación, hasta el abierto surrealismo de los objetos cotidianos, como los juguetes de un niño.

Esto se traduce en una estructura jugable que gira en torno a planetas. El origen es, en realidad, una demo técnica que se dio a conocer en la presentación de GameCube en la que un centenar de Marios corrían sobre una suerte de platillo volante. El concepto evolucionó desde ahí hacia la idea de utilizar un sistema de esferas con gravedad, y el siguiente paso lógico fueron los planetas, que, una vez superado, ha dado como resultado un sistema de más de 40 galaxias diferentes compuestas tanto por pequeños cuerpos astrales, que incluyen planetoides, manzanas gigantes, botellas, cabezas de Yoshi... y también entornos mucho más tradicionales, los planetas mayores, que suelen dar lugar a ambientes más típicos del universo Mario. De esta manera, se consigue un equilibrio entre un planteamiento más próximo al estilo de las fases retro de Super Mario Sunshine, con las fases más tradicionales de los juegos 3D de Mario. La sorpresa llega cuando descubrimos que también hay planteamientos de desarrollo horizontal, aunque, claro, aprovechando las sorpresas de todo el sistema de gravedad y los movimientos de Mario.

El juego empieza cuando Mario llega al Reino Champiñón en pleno festival nocturno en una impresionante escena introductoria realizada íntegramente con el motor del juego. La fiesta se verá pronto interrumpida por Bowser que, con su flota voladora, arranca literalmente el castillo de la princesa Peach. Todo ello se muestra ante el jugador coreografiado a la perfección mientras el despliegue gráfico hace que Super Mario Galaxy supere incluso el alarde mostrado en el reciente Metroid Prime 3. La verdad es que hasta hace bien poco el juego que, quizás, mejor lucía en Wii era Twilight Princess, un juego de GameCube, pero esperamos que ahora que se ha mostrado hasta dónde puede lucir un juego hecho pensado en Wii, se establezca un nuevo baremo de calidad.

mas informacion en vandal.net







"Soy leyenda" Recomendacion


Buena, buena película, que podría haber sido muy buena o incluso maravillosa si no hubiese caído en la desgracia de querer hermanar éxito incontestable en taquilla y buen sabor exclusivamente cinéfilo. Como si fuese imposible hermanar calidad y pasta.


El relato apocalíptico suele adornarse de prosa mesiánica, de pasajes bíblicos y de iconografía medievalista. Incluso el relato escatológico, el libro del fin de los tiempos largamente acariciado por todos los iluminados de la literatura desde los apóstoles hasta este Matheson traicionado, requiere un componente místico, más religioso o espiritual que bélico. Y aquí, en este sentido poético, es donde Soy leyenda despliega sus mejores armas, su acendrado respeto por la belleza de unos imágenes absolutamente hipnóticas, filmadas para perdurar en la memoria de un espectador lo suficientemente alimentado de escenas perdurables como para ser muy crítico a la hora de ampliar el disco duro y permitir unos cuantos megas más de plasticidad.

A Soy leyenda le sobra plasticidad, le sobra honradez y le sobra melancolía. Le falta tal vez todo lo demás. La película de Francis Lawrence no es ni mucho menos una obra redonda. Carece de un orden interno que la justifique: hay tramos de escandaloso tedio, episodios abonados a la apatía, romos alardes de nihilismo puro. Quien acuda al cine para ver un despliegue de efectos especiales, una lección de cine de acción con fondo de palomitas no va a encontrar lo que busca. Hollywood se ha salido por la tangente con esta entrega de cine minimalista, indie casi, amateur, aunque facturado con los condimentos de presupuesto y de márketing necesarios para que dé el pelotazo en taquilla, pero ni esto lo tengo claro tras haber disfrutado (y repudiado, a partes iguales) el empeño. O acción tremebunda o interiorismo psicológico, y Lawrence ha tirado por un fino camino intermedio que no acaba de convencer a los que apuestan por estos dos vértices en cierto modo difíciles de converger.
La devastada ciudad de Nueva York filmada como nunca antes: quizá ése sea el reclamo con el que cazar al desprevenido espectador, a quien (como yo) no ha hurgado en la bibliografía, en la hagiografía, en la intrahistoria del hito en la ciencia-ficción, llevada (parece que por tercera vez, no estoy definitivamente puesto en el tema) a la gran pantalla. El film fracasa en la recreación de la propia acción a la que singularmente desea vincularse para ser el blockbuster de campanillas. Las criaturas vampíricas apenas suponen un respingo en la ya de por si decelerada trama. Estos zombies huelen a laboratorio en demasía: como si los responsables de la parte técnica hubiesen decidido restarle toda posibilidad de credibilidad, de humanidad, digamos... De hecho ahí reside, en mi opinión, el traspiés más inaceptable: el abandono (no dudo que intencionado) de las razones del mal, de los motivos del lobo, como diría el cuento clásico.
Soy leyenda es un cuento sobre la soledad del hombre. Da igual que esté representada sobre los escombros de Manhattan que en mitad de un avenida alfombrada de peatones. La soledad considerada un instrumento de locura, la soledad incluso como una perversión de la sociedad moderna que ha producido el mal que ha demolido sus más sólidos principios morales y cívicos.
El científico Neville (un inconmensurable Will Smith) ha creado un universo alrededor de su cruzada: va al videoclub y ejecuta con impecable rigor los actos mecánicos que todos realizamos cuando vamos al videoclub. Los maniquíes son inquietantes y prefiguran la verdadera imagen del mundo: un inmenso tablero de ajedrez en donde un contricante ha quedado reducido a una sola pieza. No hay metáforas más allá de las estrictamente permisibles: el film bascula entre su vocación mercantil y su innegable tirón íntimo, entre ciertos cinéfilos desprejuiciados que acudirán al cine a devorar imágenes, a digerirlas más tarde y a no dejarse contaminar por ninguna corriente de opinión que les robe el placer formidable de haber descubierto (ellos solos) la miseria y la gloria, el dolor y el júbilo. Todo eso hay en este ambicioso (y por ambicioso, fallido) film de horrores modernos y psicologías de vanguardia apocalíptica.
Intermedio políticamente correcto: Papá Bush vela por nuestros sueños. Sus héroes ruedan a 24 fotogramas por segundo e incluso se atreven, en la soledad de un sótano, en la lúgubre certeza de un mundo desmembrado, a dar con el antídoto definitivo, una especie de fórmula magistral de la Coca-Cola multicultural.
Will Smith contribuye al propósito con las buenas maneras que últimamente suele y se antoja demiurgo fantástico de un mundo hecho a su antojo. A decir de quienes adoran el libro de Richard Matheson, Soy leyenda es un fiasco. Probablemente. No he tenido el gusto de leerlo. He conocido de su existencia tras el habitual fuego de artificio de la publicidad y su imparable maquinaria de propaganda. Y la vi sobre aviso, consciente mi pureza de espíritu y una absoluta falta de expectativas. Tal vez la mejor forma de ver cine. Una a la que no siempre nos abonamos cuando acudimos a la sala y nos entregamos al milagro de la representación figurada de la vida.
Luego salí perplejo: a medio camino entre la fascinación de las imágenes y el aburrimiento de una trama brumosa, devota de una premiosa alargación de lo que podría haber sido contado en mucho menos tiempo. Tal cual un capítulo televisivo de calidad en un canal de cable. Hay luz afuera.

Le toca el gordo y se lo roban

cita de 20minutos.es:



Sara explicó a Efe que sobre las 12 horas del sábado acudió al bar tras recibir una llamada en la que le comunicaban que el número al que jugaban había resultado agraciado con el gordo.

Una vez en el recinto, Sara se unió a la fiesta, en la que el champán corría por todas partes, y había mucha gente detrás de la barra. "Era como una barra libre en la que todo el mundo se servía sus copas", dijo.

Sobre las 12,45 la empleada decidió ir a buscar su décimo, que se encontraba en un bote detrás de la barra. Sin embargo, y para su desgracia, el bote ya no estaba en el mismo sitio que de costumbre y cuando lo abrió, comprobó con desazón que el décimo ya no estaba en su interior.


dónde está el límite de la estupidez humana?

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Os presento a mi DIOS, "Jorge Mágico Golzales"


Sin temor a equivocarme os muestro al jugador de futbol q mas me impresionó, puede haber personas q crean q era un vividor e irresponsable y q dilapido su carrera por culpa de la noche, xo sin duda, su calidad no pasaba desapercibida.

Para empezar no está nada mal.

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hasta mas ver. :-)

Bienvenidos a mi BLOG

Hola, encantado de q visiteis mi blog, aqui hablare de todo lo relacionado con mis aficiones, q pueden ser las vuestras, ya sea deportes, videojuegos, manga-anime, cine... Publicaré videos, fotos y demas cosas relacionadas con todo lo anterior, y tb algun q otro video de trompazos q tanto me gustan y me hacen reir en los dias mas sombrios.

Hasta mas ver.